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Señor, desconozco la diferencia entre una mujer y una perra, y apenas distingo un animal de una roca, no me dejes caer en la carne de unos labios sin santificar o en los brazos de una criatura onerosa. Líbrame de la paciencia de las lagartijas, la ponzoña de los alacranes y la codicia de mis acreedores, hazme marsupial en la bolsa de los lactantes y mamífero en todas tus oraciones.

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