Archivos del blog

Todo lo que ama nos devuelve un rostro desposado. Desposeídos de corazón, nos arrastramos por el fango del alma y tenemos que albergar otros mundos para hacernos con la furia del ciclón y dejar de malversar los silencios.
Aquello que nos ama vive en nosotros, meteoros perdidos retornando a los ojos, alas rotas para emprender el vacío.
Ojala, en vez de maldecir, pudiéramos dejar algo de inspiración en los cuerpos hacinados... Cuando todo parezca desistir nos crecerán apéndices de ángel.
 
 
 
Todo o que ama nos devolve un rostro desposado. Desposuídos de corazón, arrástramo-nos polo lodo da alma e temos que albergar outros mundos para facer-nos coa furia do ciclón e deixar de malversar os silencios.
Aquilo que nos ama vive en nós, meteoros perdidos retornando aos ollos,  ás rotas para emprender o baleiro.
Oxalá, no canto de maldicir, puidésemos deixar algo de inspiración nos corpos amoreados... Cando todo pareza desistir creceran-nos apéndices de anxo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario