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Cosas de Billy

¡Soy incapaz de no apreciar a quien mete los dedos en la tarta! Vamos a ver..., chuparla en el altar es una declaración de amor; el resto de la celebración, una hipocresía de comprometidos.
Lola, ¿nunca te has comido una dona?, pues piensa en la felicidad de los testículos.
Ya empieza a hablar un lenguaje interesante y familiar (se nota que la has aleccionado consecuentemente), sabe de destructores y de u-boats, sabe para qué sirve un submarino nuclear en la basílica del mar.
¡Qué frase más romántica!: ¿Por qué no me llevas al cuarto de los trastos y me la metes por el trasero...? Y lo que le sigue es todavía más erótico y sensual, pura poesía animal. ¡Ohhh! Señorita Escarlata, deje que le ate la bata...
Billy, aplaudo tu digno final, nada hay como dar de comer al hambriento, nada como esas criaturas famélicas que buscan entre la basura los desperdicios de la noche.

6 comentarios:

  1. Este tal Billy tiene muchos huevos, los tiene bien puestos y ningún pelo en la lengua. Se ve que los pide depilados de antemano.

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    Respuestas
    1. Cada uno a su manera... También es bueno pasar los dedos y rizar el vello.

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    2. De profesión: rizador de vello moral.
      Ostias! Con la de lisiados mentales que hay en España, aún no entiendo como no se le ha ocurrido a nadie para salir de la crisis por patas.

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    3. La moralidad estropea los cabellos: hagamos del placer una profesión y del amor una transacción.

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    4. Sin retorno.
      Lo dudo, el mundo no está preparado para tal libertinaje, ni aún deseándolo enfebrecidamente.
      Ya te lo digo yo que tengo la consulta llena todos los lunes de arrepentidos con ganas de vuelta a sus miserias y a su liso y brillante vello.

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    5. ¡El miserable confort de subsistir!

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