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La fuerza de un "no".

Una negación puede ser una afirmación tajante y desmentir nuestro propósito. Por ejemplo, de esto sabía mucho Sade, a fuerza de querer lo legítimo y rechazar lo impropio, mal adoctrinados por nuestros progenitores y a sabiendas del vicio que nos aguarda, tendemos a oponernos y rebatir para intentar salvaguardar lo insoslayable de una conducta. 

-¿Desea que le haga el amor correctamente, básicamente, con la doctrina y los principios cristianos del pundonor? 

Ella, desprotegida de la trampa y las razones de su amante, rehúsa su degradada voluntad con la rotundidad de una impugnación:

-¡No! ¿Por quién me tomáis?

¡Realmente, sabemos que el amor es más sugerente y complaciente con las vulneraciones que con la compostura!

Comentarios

  1. Con una proposición asi de aburrida sólo cabía decir NO

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    1. Sí, no entiendo como hay personas que evitan las propuestas divertidas y las proposiciones indecentes...

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  2. «Respetemos eternamente el vicio y no combatamos sino la virtud» Marques de Sade.

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    Respuestas
    1. A no ser que la virtud sea el más perpetuo de los vicios, entonces el combate no tendría sentido, pues apropiarse de la inocencia sería lo mismo que pecar de honradez.

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