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A fuerza de querer lo legítimo y rechazar lo impropio, tendemos a oponernos y rebatir para intentar salvaguardar lo insoslayable.
Desprotegidos de la celada y sus razones rehusamos la degradada voluntad con impugnaciones, a sabiendas que el amor es más complaciente con la vulneración que con la compostura.
 
A forza de querer o lexítimo e rexeitar o impropio, tendemos a opoñer-nos e rebater para tentar salvagardar o ineludible.

Desprotexidos da celada e as súas razóns rexeitamos a degradada vontade con impugnacións, se ben é certo que o amor é máis compracente coa vulneración que coa compostura.

5 comentarios:

  1. Con una proposición asi de aburrida sólo cabía decir NO

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    1. Sí, no entiendo como hay personas que evitan las propuestas divertidas y las proposiciones indecentes...

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  2. «Respetemos eternamente el vicio y no combatamos sino la virtud» Marques de Sade.

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    1. A no ser que la virtud sea el más perpetuo de los vicios, entonces el combate no tendría sentido, pues apropiarse de la inocencia sería lo mismo que pecar de honradez.

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