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Creía que todo estaba escrito en las lineas de la mano, en el vuelo de los pájaros, en las cagadas de los gorriones..., y se puso a escudriñar con detenimiento los supuestos que el hado le deparaba. 
Pasando por la sección capilar y cosmética de un supermercado intuyó su suerte: Cabello normal o dañado, Cabello rebelde o sin brillo, Cabello estropeado y sin vitalidad; Cabello graso y fino en las puntas, Cabello seco y quebradizo... 
El destino le había jugado una mala pasada; a él, que no necesitaba champú y era generosamente alopécico.

10 comentarios:

  1. las cagadas de los gorriones a veces son ilegibles

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    1. ¡La incomprensible literatura nunca es banal!

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    2. Para el que no la entiende, no creo que le sirva de nada, ni le parezca interesante.

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    3. ¡Sirve para el aburrimiento y la somnolencia!

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  2. Joder!
    Y yo en mi prepotencia me creo buena...
    Eres... Mejor que yo.
    Es la primera vez que leo algo tuyo y me quedo con la boca abierta(jejj, no se si dejar esta última frase en el comentario, yo respondería algo muy ácido, en fin... Me arriesgaré).

    Un saludo.

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    1. Todos, en nuestra prepotencia, nos creemos buenos. Sin duda somos diferentes y aportamos distintos matices. Puedes arriesgarte lo que quieras...
      Yo, después de dos o tres lecturas, pierdo la fe en lo que escribo y lo observo con bastante indiferencia.

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    2. Jeje, eso también es importante.
      Me gusta tu óptica.

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    3. En todo caso: tus dioptrías y esa forma de confundir los asuntos.

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