A estribor de los cementerios, triste poeta degollado, harías bien en profanar los labios de una deidad impía, alguna vez bella y terrible, con la dicha de los burdéganos y el espanto del azote. Para ese poema vale bien un asno  y ninguna bestia se quejaría del maltrato. Bebe el vino precoz, eyaculación de hembra, de los ojos del iletrado.

 
A estribor dos camposantos, triste poeta degolado, farías ben en profanar os beizos dunha deidade impia, algunha vez fermosa e terrible, coa dita dos machos e o espanto do azoute. Para ese poema vale ben un asno e ningunha besta queixaría-se do maltrato. Bebe o viño precoz, exaculación de femia, dos ollos do iletrado.

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