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Ojeadores de amor, oteadores de gazapos, rastreadores de presas, hay que salir de caza y detenerse en las huellas del divino animal: esa bestia que habremos de amar y que no querrá renunciar a la batida.

2 comentarios:

  1. Quisiera tener ese espíritu y pecar y no parar de disparar, pero tengo el gatillo atascado. Desgatillador que lo desatasquillare, buen desatascador será, sucede que soy incrédula por naturaleza y por profesión, si a eso le sumas que no creo en los milagros, largo me lo fiáis Don Mendo...

    Un continuado disfrute leerte. Besos

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  2. Un pecado disparado, incluso disparatado, siempre es de buen pecar. la grandeza está en el refinamiento de una bondad pecadora.

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