"Esa señora con una hija muerta"..., esto he llegado a oír en ciertas tertulias. Hemos sobrepasado el extremo en ese discurso maniqueo sobre la cadena perpetua revisable y lo imprudente de legislar en caliente. Tergiversamos la verdad con aparentes palabras inocuas que revelan la distancia, la indiferencia y la poca empatía en este país con las víctimas. Seguimos siendo demasiado tolerantes, indulgentes y condescendientes con los criminales. En primer lugar, esa "señora" es una madre con una hija raptada, violada y asesinada, nunca debemos manipular ni confundir los términos. Un asesino no debe salir de la cárcel bajo ningún concepto, estar vivo y preso es suficiente indulgencia. No importa la rehabilitación, la redención del homicida es su pena. Mal hacemos cuando una sentencia la tildamos de vengativa y represiva.

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