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Deseas mantener impolutas tus posesiones y al mismo tiempo infringir las reglas que te atan a tu posesión. Nada es poseído. Lo que no quieras para ti, no lo quieras para los demás. ¿Si le damos la vuelta a un calcetín seguirá siendo el mismo calcetín, o es diferente según qué persona o pie lo utilice? ¿Se puede ser liberal y al mismo tiempo conservador? ¿Se puede guardar con candado el afecto para evitar que entre moho y polilla en el guardarropa, siempre que seamos nosotros el dueño inequívoco de las llaves? ¿Porque has puesto a su servicio tu felicidad y tu vida se te debe la fidelidad? ¿No es un poco egoísta consensuar los términos cuando queremos ser tratados con distinto proceder? ¡Corazón imprudente, alma indecente, amor perro!

19 comentarios:

  1. No siempre lo que es válido para uno es válido para los demás, el calcetín dado la vuelta seguirá siendo un calcetín pero se verá distinto. Se puede ser muchas cosas a la vez, ecléctico sin dejar de ser. El afecto al final siempre encuentra rendijas por donde escapar a su antojo, si se le antoja. Egoísta es consensuar unilateralmente las condiciones, si ambas partes están de acuerdo, y saben lo que hay, el resto de ojos que miran no pueden reclamar. Ahí radica el que, lo que es válido para uno para otro no lo sea....importante ambas partes saber a que juegan y estar conformes con las reglas del juego establecidas, sin engaños.

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    1. He ahí como diferentes formas de expresarse, de exponer los conceptos, las opiniones e ideas, pueden o no ser contradictorias, refutarse o reafirmarse. Estás en lo cierto en todo, y tampoco creo que estés muy lejos de mi planteamiento.
      No siempre lo que es válido para uno es válido para los demás, pero en mi enunciado quería hacer preponderar, como intuye Misthyka, la ecuanimidad de juicio (si una cosa es legítima para mí, no puedo negar o desvincular esa misma legitimidad en los otros).
      Bien..., el resto viene a ser algo parecido, tu visión es suplementaria de la mía, no se contraponen, son diferentes pero correctas aunque puedan parecer discordantes.
      Sólo me queda reconocer tu agudeza..., me gustan los contrapuntos.

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    2. Soy muy básica a la hora de expresarme.
      Lo de la ecuanimidad de juicio lo entendí y sí no quieras para los demás lo que no quieras para ti (ni exijas a los demás lo que no quieres que te exijan) esa es una máxima en la que creo, de hecho, la llevo a cabo en mi vida. Pero, si tú exiges fidelidad para ti, pero a mi la fidelidad me importa bien poco de ti, siempre y cuando te tenga a mi lado? y si yo sé que tú vas a serme infiel y que yo no puedo serlo, si me dices tus condiciones y yo acepto, de quien es el problema?

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    3. Creo que te expresas más claramente de lo que yo abarco... El problema, que no es tal, es que tú podrías, si así lo deseas y en la misma medida, ser "infiel" en iguales condiciones (idéntico peso en la balanza, idéntico equilibrio). Si no es así ese consenso carece de simetría aunque pueda ser honesto.

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  2. Pretender lo que no se está dispuesto a dar, es un acto egoista. En el juego, o las reglas son para todos, o no son para ninguno.

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    1. Francamente debería ser así, pero también nos podemos adaptar al tablero...

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    2. Siempre y cuando todos los jugadores lo hagan... si sólo es uno a adaptarse, tarde o temprano el juego deja de ser divertido, y termina mal.

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    3. Juraría que sí, pero a veces es más importante jugar que medir las consecuencias...

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    4. Quien no mide consecuencias es un inconsciente... diferente es medirlas y arriesgarse, porque el juego vale la candela.

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    5. Sí, tienes razón, algunos nos obcecamos en no ser previsores y, de alguna manera, no siempre tenemos claros los parámetros de la jugada. Estoy contigo, arriesgarse es la única opción.

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  3. Nada es poseído, es verdad, solo ocupado o aprehendido temporalmente. Lo que sí existe es la entrega voluntaria y eso significa que tus calcetines del derecho o del revés estarán siempre en los pies de quien amas antes que en los tuyos... eso no tiene nada que ver con un alma indecente, pega más con un corazón imprudente y por eso puede terminar todo convertido en un amor perro.. si has puesto tus calcetines en los pies equivocados ; )

    GraaciaassS!!!

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    1. Eso tiene una evidente carga de profundidad: "solo ocupado o aprehendido temporalmente". Ya no se llevan las rosas, desde ahora unos calcetines usados...
      Las calzas nunca se equivocan de pies ni tampoco las medias se engañan, todo lo errado no es más que vida.

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  4. En el amor como en el ajedrez solo hay una regla, mantener en pie al Rey. Pero quien más maniobra de jugada tiene es la Reina. Todo Rey que no está a la altura de su Reina, pierde la partida. Y algunos hasta lo merecen.
    Las reglas del juego son para todos las mismas, las estrategias de combate para mantenerse en la victoria, a libre inteligencia no aptas para todas las mentes, ni las interpretaciones.
    Perro es hacer tablas, pero... ¿Quién es tan estúpido que jugando jugaria a perder y no a ganar?

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    1. Que conste que me agradan los amores perro: son los más fieles del mundo pero a la hora de aparearse, allí donde se las den buenas...
      Por otra parte hay Reyes que sostienen que son la pieza fundamental del tablero, y que todo gira en torno a ellos. Tenemos diferentes puntos de vista pero no juzgo tus conceptos. Sólo que, Megan, ¿quién es capaz de jugar y ganar siempre?

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    2. Aunque suene jodidamente arrogante, Yo.
      Siempre gano. Y si no te aseguro que no juego y me expongo a una derrota. Es lo que soy. En mis años de deportista era diferente, pero en los términos que se estan tocando solo juego a ganar con la seguridad que me da saberme para la victoria.

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    3. Vale... Pero hay victorias ingratas aunque nos sepamos claros vencedores.

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    4. Puede que la prioridad admita como animal de compañia lo ingrato. Al fin de cuentas somos tan diversas en anhelos las personas que...

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    5. ¡No tengo nada en contra de la ingratitud por el beneficio de la compañía!

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