Con veinte años cualquier genio puede ser tachado de anormal. Somos narcisistas de profiláctico y corazón. Nuestra alma fanfarronea de poesía cuando carece de inspiración y perversión. Desde mi egoísmo burgués adoro observar las magras carnes  de las musas, sacrificadas en un matadero para ser consumidas en un Mac. Ser magnates en un mundo insulso y morirse por los pechos de una pornostar (esa es la verdadera religión y ellos los nuevos pontífices). El mercantilismo es un cáncer que transforma culos tersos en traseros celulíticos. ¿Comprendes por fin? El mundo de los dioses es como una incursión en la casa de la pradera a través de un televisor 4k.

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