Todo empezó con la Big Girl en una Gang Bang y todo acabará en un agujero negro, o por extensión, como semen congelado en un par de tetas frías.
La totalidad no deviene de la nada y cuando observo a mi ramera bailar sobre las cuerdas y la barra de  los soles, no puedo imaginar mayor magnificencia ni entender que los burdeles hayan surgido del azar. Entonces, amor, tus ojos son el capricho de lo que existe y existirá por siempre,  como el tabaco que mancha los ceniceros, el polvo que se oculta en las alfombras y la trata de blancas.

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