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Y alguien vino y la comió y la mamó y se sació y se corrió en vosotros... y quedasteis sucios como el cementerio de Seseña, pero no fuisteis capaces de quemarle las ruedas a ningún político cabrón, traficante de neumáticos.

2 comentarios:

  1. porque aunque las ruedas yazcan en el fuego y la desolación, también deben pagar impuestos, al menos por consumo indebido de ozono: una forma de ensuciar al transeúnte de vilipendios y necedades.

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  2. Tal vez, la imposición del fuego contra la necedad, ya que estamos quemados.

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