Para mí, un poema no es un colutorio o un desguace sentimental. Un poema es una necesidad de destino y un destino no se circunscribe a una obra.



Para min, un poema non é un colutorio ou un despezamento sentimental. Un poema é unha necesidade de destino e un destino non se circunscribe a unha obra.

4 comentarios:

  1. Para cada uno la poesía tiene un destino es un vehículo que nos han otorgado pero que hay que ir aprendiendo a manejarlo (como dirían en Sudamérica) y podemos incomodar, embelesar, emocionar, e incluso doler... hay poemas que han llegado a producirme indiferencia.
    Creamos puentes, puertas y cortinas de humo.
    Pero no pongamos fronteras ni muros a la palabra.
    Juguemos con ellas. Ámenlas. Escupan o vomiten
    Dialoguen con el poema que estaré aquí aprendiendo de sus voces

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    1. Lo del destino del poema viene de lejos, de algún diálogo con Mareva y alguna fugaz introspección. Hace unos años sentí algo especial por alguien que me inspiró varios poemas, pero nunca fui capaz de insinuarle nada decididamente. Creo que el poema, el poeta, debe atreverse aunque se lleve la bofetada más grande del mundo y quede en mal lugar. No me refiero a un atrevimiento descarado, más bien, a no ocultarse al amparo de los versos para vivir su insuficiencia, frustración o necesidades. Esto lo podemos extrapolar a cualquier otra motivación. Aparte de todo esto, estoy de acuerdo con tus apreciaciones, también es un vehículo interior para viajar hacia nosotros mismos.

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  2. el destino no existe, es una quimera e implica el miedo a la deriva y de la deriva no nos libra ni dios es el éter y la anarquía cósmica y del furor de vivir, la gente teme lo desconocido, por eso viven como ratas afianzadas en avisperos y son susceptibles de ser explotados y dominados

    estoy de acuerdo que el poema no es un blog, ni un libro, para mí sólo existe el movimiento, y la poesía es Metamorfosis, me parece algo pedante, hablar de esto, hablar del poema y de los poetas, se debería hablar de la carne, el fuego, el miedo, la utopía, la guerra y la evanescencias, sin perfumar con esos términos que por otro lado no dicen nada en sí

    ¿para qué coño necesitas un destino?

    las puertas son un engaño, hay puertas porque hay muros, la intemperie no necesita puertas que abrir

    creo que deberías aprender de tus perras a nombrar la vida

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    1. Me seduce lo de aprender de las perras, pero para desnombrar la vida. Eres el contrapunto de mis letras, y me gustan tus diálogos consonantes. Mareva. Me parece pedante hablar o escribir cuando podemos hacer el amor, la revolución o la guerra, para darnos cuenta de la insuficiencia de un solo destino.
      No te voy a corresponder con un poema perro, mejor un amor perro. Tienes razón, necesito más un coño que un destino (o un destino de coños). Olvida la apariencia de mis absurdas metáforas y nos centraremos en las puertas. Las puertas son un engaño pero no atreverse a abrirlas es merecer la intemperie.

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