Archivos del blog

Tal vez debiéramos conocernos por aquello de las invasiones y la tortura. Cambiar de piel como mudan los ofidios por el capricho del latido y la reyerta. Pensé que un quejido era suficiente para llegar a Centroeuropa, una borrachera de placer, un orgasmo de éter; pero acabamos en Alepo con una canción de Papa Roach en la mochila.

No hay comentarios:

Publicar un comentario