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Le gusta jugar con la ingenuidad, una hembra de gendarmería. Quiero saber cuál es el precio del amor si te aguardan un par de recortadas con pezones. El diálogo se va pervirtiendo: él está nervioso de cojones porque ella está estreñida y casi se le salen los ojos de las órbitas. Un animal de la secreta no puede hacerlo con un poeta de las estrellas a menos que éste se sirva de un tirachinas.

 
Gusta-lle xogar coa inxenuidade, unha femia de xendarmería. Quero saber cal é o prezo do amor se che agardan un par de recortadas con mamilas. O diálogo vai-se pervertendo: el está nervioso de collóns porque ela vai dura de ventre e case se lle saen os ollos das órbitas. Un animal da secreta non pode facelo cun poeta das estrelas a menos que este dispoña dun tirapedras.

4 comentarios:

  1. Al final va a ser que soy algo masoquista, porque encuentro un placer indescifrable en leer tus post... Y eso que no entiendo ni ostias de lo que escribes.
    Eres un enigma para mi, y voy a tener que entrar en este espacio de la blogosfera con un escudo anti invasión para mi hipocampo.

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  2. A veces lo indescifrable solamente es ininteligible... Me gusta tu comentario, creo que fomenta la invasión, la bajada de escudos y un relajante masaje sexual. El desconocimiento es el más erótico y apreciable de los placeres.
    La mayor parte de lo que estoy escribiendo son comentarios que hago en diversos blogs, de ahí esa dispersión.

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    1. Vaya, toda la vida conmigo misma y acabo de descubrir porque cojones soy tan curiosa gracias a tu comentario.
      Acabo de sufrir un orgasmo de conocimiento, gracias.

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    2. ¡Aguardo que ese conocimiento se transforme en plenitud!

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