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Me diste la vagabundia de los besos cuando estaba pertrechado para un trabajo de perros en la indiferencia de tu amor. Me concediste la deferencia de la nada cuando quise la sencilla amonestación de una mirada. No llegué a las pantorrillas de un corazón, ni a tus pies descalzos suspirando jabón, ni a una dureza de tu talón, ni al desodorante antes de la ducha... 

5 comentarios:

  1. A tus pies descalzos suspirando jabón...
    ¡Me mataste!

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  2. Las pantorrillas de un corazón, qué original. Qué tal el desodorante después de la ducha ;)?
    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Nunca para los que vamos contracorriente y se lavan los dientes antes comer, o se acicalan después de hacer el amor.

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