Ir al contenido principal
Me diste la vagabundia de los besos cuando estaba pertrechado para un trabajo de perros en la indiferencia de tu amor. Me concediste la deferencia de la nada cuando quise la sencilla amonestación de una mirada. No llegué a las pantorrillas de un corazón, ni a tus pies descalzos suspirando jabón, ni a una dureza de tu talón, ni al desodorante antes de la ducha... 

Comentarios

  1. A tus pies descalzos suspirando jabón...
    ¡Me mataste!

    ResponderEliminar
  2. Las pantorrillas de un corazón, qué original. Qué tal el desodorante después de la ducha ;)?
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nunca para los que vamos contracorriente y se lavan los dientes antes comer, o se acicalan después de hacer el amor.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

POETÍLICOS

- ¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
- Prefiero la maldad de una mujer, incluso las bondades de una mujer con el mal... ¿De qué sirven los trajes cuando la piel es la medida?
-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.
- ¡Satán jugando a las peponas! ¡Fascinante tentación!

Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.