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Los Gigantes de oro alguna vez durmieron con dinosaurios en las cunas. Es hora de pisar lagartijas, cráneos de monarcas eméritos y allegarse a algún cielo lleno de rosas y escaramujos. 
Detener la inspiración es como cortar la meada. ¿Cuantas veces apretamos la vejiga hasta que la orina rebosó en el borde y el poema se convirtió en una salmodia?
Nos asomamos a la tierra hueca, al sol interior de los mundos, mas todavía no hemos observado la singularidad que defeca caracolas en una esquina del orbe. Por el momento sobrevuelan bolsas de basura o yacen mecidas por las olas como sábanas de plata, mientras las niñas cursis se hacen selfies vaginales. 
En una charca de amor hundí el dedo gordo y atrapé un cangrejo. No hay nada peor que sentirse vacío como un electrodoméstico o enamorarse de un refrigerador. 
Los Gigantes que se sientan en el trono de la creación alguna vez jugaron con muñecos de trapo.

2 comentarios:

  1. Los gigantes de oro no duermen porque son seres inertes, como los monarcas eméritos. Me gusta allegarme a ese cielo tuyo cuajado de rosas y escaramujos... ayer aquí en el crepúsculo, se veía justo así... salpicado de sol ensangrentado, es la única sangre que me gusta, la que brota de entre las nubes mientras las difumina ; )

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    1. Allí hay titanes desangrándose en el borde mismo de los horizontes...

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