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Porque, con sujetos así ―que se tienen que vestir de luces para enmascarar las tupidas sombras que constituyen casi en exclusiva sus nauseabundas y hediondas cloacas cerebrales, y que, no obstante, son elevados a la categoría de héroe por los medios en lugar de ser reprendidos y procesados por apología del terrorismo de género―, pa' qué preguntarnos más.

Hipogeo


Yo amo las cloacas cerebrales, pero no amo a los héroes, a los medios o al sacerdocio de las buenas prácticas y costumbres (extrapolables a cualquier variopinta ideología o religión). Creo que a veces hablamos de más y nos dejamos llevar por el "interiorismo de género", cierto feng shui machista (supongo que este eufemismo se te atragantará en el alma), pero también pienso que no debemos reprender ni procesar genéricamente las opiniones.
El hombre es un toro que debe morir en brazos de una mujer; no pienso lo contrario, por ejemplo:  que una mujer deba morir en brazos de un torero.

4 comentarios:

  1. Al menos las cloacas cerebrales no están llenas de basura orgánica sino de ideologías. No "hablamos de más", no, la cuestión es que "predicamos de más" como si a alguien le interesara una vacía existencia tan sólo alterada por el sonido del tren al pasar por el cementerio

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    1. Las ideologías son como los aceites industriales, prefiero la basura orgánica. Tienes razón, somos malos predicadores de la desertización desde nuestra abundancia de recursos. Las vacías existencias se deben a otras vacías existencias y no al tránsito de las palabras.

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  2. Hoy estoy espesa.

    Mejor que no muera nadie.

    Besos.

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