Archivos del blog

 
Sin embargo nos hicieron creer que somos máquinas de fabricar productos con la revolución industrial. Los antropólogos afirman que otros pueblos que aún viven en la selva con el único telar de un taparrabos son más felices en el arte de la indolencia.
La difícil tarea de la indolencia para yonkis del mantenerse ocupados y enchufados a la ociofobia.
Los más perezosos se proclaman en estado zen por miedo a la inconsciencia de esta sociedad.

La indolencia puede ser un arte y el aburrimiento puede llegar a ser excelso. Tenemos que dudarlo todo, incluso la ociosidad salvaje del bosquímano en su naturaleza. Ocupados y enchufados a una caja de música, la cuerda de su mecanismo es movida por la mano del hurto y la inercia del crimen, o trascender y pensar que el Paciente Relojero no cometió ningún error puesto que el tiempo y la mirada son parte del mecanismo.

4 comentarios:

  1. La ociosidad empleada en el arte de compartir, conversar, amar, discernir, la artesanía e incluso crear productos o servicios en aquello donde nos sentimos felices.
    La mente es mucho más creativa en estado de reposo.
    El aburrimiento no es más que humo. Un bucle del que no queremos salir porque en la mente somos dueños de las llaves para abrir puertas y cerrar heridas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Y cuando el dueño de las llaves no codicia las puertas? Tal vez sea necesario un humo negro, negrísimo, que se llame deseo y afán.

      Eliminar
  2. Tu mismo diste las respuestas.
    Pero empleaste la palabra codicia.
    Yo cambiaría ese término. A veces las puertas solo conducen a otra visión y otra visión a la flexibilidad del pensamiento. Desde ahí, todo es posible.
    Tal vez lo que te cuento te parezca humo, a fin de cuentas todo es una simple pero difícil reprogramacion de quien quiere vivir sin esclavitudes innecesarias
    ¿Acaso no cabe aquí la duda?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Éste es un humo diferente, quiero decir que uno se pone a fumar y el otro hace anillos de pensamiento. Los pensamientos se entrelazan y la atmósfera se disipa en cordialidad. No por mucho pensar se llega a algún lugar dotado de significación, simplemente, a veces solo se busca el humo.
      Sabes que es un placer tenerte y que no doy por vacía ninguna presunción... Una reprogramación para vivir sin esclavitudes innecesarias y que en algún momento la palabra esclavitud no tenga sentido ante la necesidad.

      Eliminar