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La niña que juega con elefantes tiene razón, incluso la niña que folla con paquidermos está en lo cierto. Todo es polvo y ninguna ciencia humana perdurará hasta el fin. Por lo tanto no condenaré al poeta que se encierra en el cautiverio de una heredad absurda, para plantar repollos con el rechinar de sus tripas y el mercachifle de sus intestinos. 
En una cadena de recursos inagotables, el hedor nos devuelve el verde hartazgo mientras los ojos se pierden en las mariposas de lo bello. 
Tampoco te negaré a ti, felicidad de hembra, que no sabe limpiar unas oficinas y vuela como Simbad  sobre la mugre de una bayeta; y menos al que escribe, perro con hedor a hombre y excremento, ya que somos para el amor como la burocracia del sortilegio.

6 comentarios:

  1. Pues sí, lo mejor paquiduermas es follar con elefantes je
    Porque no todos los rincones son igual de accesibles para limpiar aunque las terrazas parezcan mucho más complicadas por los daños atmosféricos las rendijas y lugares pequeños se llenan de ácaros

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    1. Hay formas de sexo que no requieren una penetración tortuosa y follar puede ser la alegoría de amar a través de un acto sin salvajismo. El mejor dormir es un orgasmo elefantiásico, ¿o es que mido mal mis palabras a la hora de barruntar?
      Reconozco esa extrema delicadeza con la que me instruyes en la limpieza de los rincones más inaccesibles, es allí, entre las rejillas y los lugares pequeños, llenos de ácaros, que más nos agrada el placer de una obsesión por la pulcritud.

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  2. ¿Somos para el amor como la socialdemocracia?. Yo pensaba que esa forma de limpieza se había anquilosado en el pasado y tan sólo las bayetas eran lo que teníamos más cerca. A esa niña seguro que le dará igual un paquidermo u otro animal sin razón. Recursos inagotables no, tenemos más incluso de los que necesitamos... pero nadie les ha puesto un precio y por eso no nos interesan: no se compran

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    1. Sólo el fascismo es grato para el amor, lo demás son petulancias democráticas, aunque la verdadera pasión no entiende de política y necesita animales irracionales que carezcan de escrúpulos.

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  3. Y es que el ser humano no puede dejar de ser batalla: lo lleva en la sangre

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    1. En este caso viene bien un recordatorio de Blake: "quien desea y no actúa engendra la plaga"

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