Él me habita, pero hay que llevarlo como un niño al rincón de los secretos. Allí, no hay lugar para presunciones o cenizas, sólo para saciarse en los incendios.

El habita-me, pero hai que o levar mesmo que un neno ao recuncho dos segredos. Alí, non hai lugar para presuncións ou cinzas, só para saciar-se nos incendios.

8 comentarios:

  1. Tienes que concretar quién es él, porque si él es un consolador de noches vacías y desequilibradas, buenas son unas pilas que le resistan a un vientre ignífugo

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    1. Algunos pensarían que un consolador nos puede devolver el equilibrio de las noches. En este punto yo prefiero a una mujer desequilibrada y hacer el amor con unas puntas y un martillo de carpintero. Me gustó tu respuesta, evidentemente debería concretar mis pensamientos, pero me temo que no tienen nada que ver con un sex shop.

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    1. Sería peor si hubiera que llevarlo como un ciego a la cama de los clérigos, pero tampoco sería aburrido.

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  3. Tú él es igual que mi animal proscrito, un dios indisoluto e irreverente que no tiene nombre porque abarca un enorme abanico de fantasías encubiertas, que sólo ante la carne toma cuerpo humano. No tiene nombre porque si lo tuviera se haría pecado

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    1. Lo que es pecado es aquello que no tiene nombre, aquello que se oculta a la beneficencia del acto.

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  4. Nunca un incendio fue tan bonito! Me ha encantado la entrada. Acabo de conocer este blog y me ha enamorado. Me quedo por aquí

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    1. ¡Gracias por los amores perdidos y los amores recobrados!

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