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Temo que el amor se convierta en una simple controversia, incapaz de reflejar la impiedad y el salvajismo. Honestamente, deseo poner las manos desnudas sobre el temperamento puro.
Por un momento los besos y las bocas se enredaron como hiedras y necesité apartarme para distinguir alguna claridad a través de la foresta. Encontré el tercer cielo en la bóveda donde el buen Dios inquiría: "Entrad, la puerta está abierta, recrearos en los pomos y en los soportales, ya que la noche es vuestra; nunca habéis visto una cantería tan perfecta, unos cabellos o unas estrellas más radiantes... Ocultaciones y brillos componen la belleza subyugante". 

2 comentarios:

  1. Que manía de buscar infiernos donde no los hay. Que obsesión cruel de exigirnos una razón a lo irrazonable.Acotar el espacio, imaginas?

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    1. En las proximidades de la piel no deberían existir las razones, pero el racionamiento quiere ponerle un corsé a las nubes.

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