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Somos tan fugaces que obviamos nuestra propia irrelevancia y es difícil  sostener un nombre indexado a salvo de las maquinaciones. 
Aprendemos de la crueldad a vender caras nuestras acciones y antes de escuchar  nos ahogamos en nuestra propia beligerancia. Así como el amor, la buena poesía necesita reconfortarse con unos azotes.

2 comentarios:

  1. y si aprendemos a desaprendernos? Es bueno no aferrarse a doctrinas ni verdades porque sino no vemos más allá de nuestro propio culo. Y ya es difícil verlo.
    Obviar tan erróneo como suponer y una trampa más del silencio. Darnos debe ser gratis. Nuestras acciones que dejen la almohada tranquila.

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    1. -Más allá de nuestro gratificante culo (el ego de algunos), aunque el observador de las posaderas se sienta indispuesto.

      -A veces hay que pagar para darnos (no queda claro si la persona que nos cobra merece nuestro aprecio o deberíamos dar una fortuna a quien nos soporta).

      -Compartir la almohada tranquila de nuestras acciones.

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