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La meta-anfetamina de las palabras nos hace andar con pies ligeros. Hay que vivir los inoportunos y los sobados pasiegos como una interferencia apremiante. La entropía, la mirada perdida, la mirada sin mirada, la mirada sin objeto... ¿Por qué no un cielo ciclónico? ¿Por qué no las dos caras de la misma moneda?



A méta-anfetamina das palabras fai-nos andar con pés lixeiros. Hai que vivir os inoportunos e os sobados pasiegos como a interferencia perentoria. A entropía, a mirada perdida, a mirada sen mirada, a mirada sen obxecto... Por que non un ceo ciclónico? Por que non as dúas caras da mesma moeda?

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