Archivos del blog

La meta-anfetamina de las palabras nos hace andar con pies ligeros. Hay que vivir los inoportunos y los sobados pasiegos como la interferencia de un dulzor apremiante. La entropía, la mirada perdida, la mirada sin mirada, la mirada sin objeto... ¿Por qué no un cielo ciclónico? ¿Por qué no las dos caras de una misma moneda?

No hay comentarios:

Publicar un comentario