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Hay un secreto placer en desnudarse delante de los parquímetros. La libertad no está en las palabras con las nos encadenamos, pero ya tengo el final apropiado para este libro, no es un ominoso final. Ojala hubiera un crece-pelo tan fuerte como el olvido, pues Dios ha escrito en nuestras entrañas, la afirmación y la belleza de sus decepciones.

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