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Yérguete al sol y muere bajo su influjo, bufando como un toro herido por la espada. Mis alas se recrean en la dulce penitencia de un cuerpo tendido con el torso húmedo. Recuerda la ceremonia de los astros, las premoniciones que a tus ojos se asomaban, la morena alegría del pan caliente.
Acostúmbrate a posar sin donaire, vestida con un sueño azul y hermosa como una lavandera arrodillada...

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