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Te amo, beso exquisito, y qué vanidad en tus labios no hace lluvia. Te amo, porción olisqueada de un seno materno, detrito caprino y abono elemental para mi desnaturalizado alfabeto. Te amo como a una impresora 3d en la que recrearé tu coño y me ordeñaré a tu imagen y semejanza. Quiero toda la gendarmería de tus versos, embrutecidos franceses bailando el cancán (por favor, no cierres los ojos cuando te muestren su impudor y falta de delicadeza). ¿Qué espectáculo carece de belleza cuando la luz prostituida hiede a alabardero? Bésame el cielo de la marroquinería, no hay destino más hermoso que ser una bellota, enterrada por ardillas y meada por un cuartillo de inocencia!

2 comentarios:

  1. ¿Qué amas, si lo que sientes en el amor está franqueado por los delirios que sientes al hacerte fantasías pseudoeróticas y no entiendes de qué están fragmentadas tus manos, inmersas en el fluido original?. ¿Qué amas sintiendo alegorías impenetrables, cuando tú las quieres arrancar de ti para violarlas impunemente?. ¿Qué sientes al esconderte de la verdad que amas, pero no puedes penetrar sino corromper?

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    1. Fuerza y crítica en tus palabras, me gusta oír tu voz. Creo que es lo que debe promover el poema: no dejar ninguna voluntad indiferente, herida por la carcoma de la presunción y el recelo, la interioridad y la emoción.
      De todos los fluidos pseudoeróticos emergen fantasías originales que no degradan el origen. La palabra debe ser violentada, prostituida delante de la humanidad, para su perplejidad y su despojo. No podemos permanecer incólumes delante del amor, el amor corrompe, el amor sangra pero también dignifica.

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