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Si penetras en el corazón de la virtud, ésta siempre te pedirá que permanezcas. No hay otra posibilidad, ni medias tintas, ni metáforas entre las sábanas, ni mundos disolutos en coordenadas de dispersión. 
El amor, cuando nos toca, se hace con nuestra voluntad y nuestra ansia. La tiranía del alma no deja rienda suelta a la expresión de un vicio que no sea el deseo, la avaricia de la carne, la posesión y la entrega. 
Quería una criatura transparente para sobornarla con el licor de las calles y la codicia de las alcobas; pero, ¿acaso el ser amado pregunta por razones y se ausenta para prodigar otros territorios?
Siempre he estado ciego cuando se trata de amar, convertido en un sucio mastuerzo que baila con la niña vudú de labios ensangrentados y mirada perdida. 
El verdadero amor es como una intoxicación venenosa, un grito de locura que cohabita con la soledad de las paredes. Quizás tengamos que ignorar la dulzura come-moscas, los lazos imposibles, y prefiramos contemplar a través de la ventana cómo el otoño encanece y mancilla las lágrimas..., tibias como el celeste de los alcoholes.

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. No, calmA, no creo que la tenga grade!!!

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    2. Bueno , ya sabes, ande o no ande, caballo grande

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    3. Que ande y nos lleve a alguna parte, aunque sea a lomos de un hipocampo.

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  2. Soy fan. No sé quién eres pero como escritor eres magnífico.
    Mi total admiración.

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    1. Es mejor que nos critiquemos y no entrar en alardes. Algo podemos cambiar pues siempre hay algo que merece aleccionamiento.
      No soy nadie y es mejor que guardemos nuestras admiraciones para lo que se deba admirar.

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