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Hasta que el odio se desplome penetrado por el amor y las hojas caigan sobre el querubín de otoño, formidable en el lecho raído de las horas.
Un temperamento de Ángel, voluble bajo el cielo protector, demoledor en las esquinas de la muerte, nos observará sin rostro y nos dirá que el Dios nos ama sin condicionantes, hasta que el odio se desplome penetrado por el amor.
El Hacedor ha puesto sus estrellas para guiarnos como cabellos de brugmansia triste. Abrazados a los zarcillos de la vid rocosa, los cuerpos son aceptación, usura apacentando el raso, niebla salobre en ausencia de dolor. La morada del ojo es su prisión, hasta que el odio se desplome penetrado por el amor.

2 comentarios:

  1. H(F)ermosura de prosa poética has escrito, No sabía que la palabra zarcillo se utilizaba también en botánica, siempre lo relacioné con pendiente. siempre me gustó su sonido.

    Solo me salen alabanzas y como creo no te gustan mucho, lo dejo así.

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  2. No te preocupes, vendrán cosas más ominosas y la belleza será postergada o coartada. Me agrada que te guste pero sigue teniendo un sabor muy thomasiano.

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