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Otra vez navegaré por la espalda de tu pudor, desarbolados los aparejos en el naciente, clandestinos y espoleados por una conciencia inútil, hasta oírte decir: hazme el amor con el capricho nunca antes sitiado por otra maldad, que yo acogeré tu voluntad impía y la haré dichosa de mis maleficios.

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