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Creo que he amado a una chiquilla de veinte años y si nos acostamos amaneceré maquillado y con extensiones en el cráneo; eso sí, nunca más recordaré mi antiguo olor, ella se encargará de perfumarme diariamente.
Creo que sería fácil permanecer a su lado, aunque tendría que arrancarle la inocencia a besos, hasta que sus uñas postizas se quebrasen y me pidiera para salir. 
Mancillaría su alma joven con indecente satisfacción para llegar a su corazón y perderme en un orgasmo de mariposas atormentadas. 
Una muchacha así necesita un hombre adulto, adúltero y asqueado de la vida, ¿cómo si no rezongar en el amor y balancearnos en sus tinieblas?
Tiene unos ojos bellos y un cabello desairado: la estética llevada a un extremo nos convierte en una horrenda caricatura de nosotros mismos.
Hay algo impúdico y anormal en su sonrisa, algo que sueña las mieles de un hombre y perece en su desequilibrio.
Adoro que me ame una fulana del anarquismo... Con el tiempo insistirá en liberarme de mis doctrinas para ayudarme a probar otros cielos: cualquier firmamento es oscuro si no delinquimos sus estrellas.

2 comentarios:

  1. "cualquier firmamento es oscuro si no delinquimos sus estrellas", oh...

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    1. Bueno..., escribir ciertas cosas es de desorbitados. Me quedo con tu "oh..., y el placer que lo acompaña".

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