Archivos del blog

Pequeña, yo no creo en medias naranjas. Espero que hayas encontrado definitivamente el palo de la escoba, el mango de la fregona, el pomo de la puerta...

2 comentarios:

  1. Sabes? Leyendo tu post de hoy. Me ha parecido verme transportada en el tiempo a aquellos momentos en que de pequeña, mi abuela sentaba a los nietos alrededor de la mesa y desgajaba las naranjas. Los ponía en un plato y allá íbamos a picotearlos...
    Recuerdo ese momento en que pillabas un gajo tan exquisito que... Dejaba la mitad de la mordida para el final. Y ya no encontrabas en todo un plato ninguno que se le igualara en sabor.
    Yo tampoco creo en medias naranjas, ni en naranjas enteras, ni siquiera que el amor sea como nos lo cuentan, si no como lo percibimos. Solo eso... dependiendo de lo disparatado que tengamos el sentido de percepción.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. También el de la perfección... Pero sí, en suma, es el disparate el que se apodera de nuestros sentidos para que el gajo corresponda a la mordida.

      Eliminar