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¿Podría ser tan dulce como James Blunt con los dientes podridos, la mirada extraviada y el ano roto de sangrar esquinas? No lo creo, soy un completo majadero. No tengo una canción para el alma ni una equivocación que argüir en tu cama. Un "te amo" en mí sonaría como una carcajada vacía o un desperdicio, más que como un "estoy perdido sin ti". No tengo presencia para cautivar a una musa patética, la única histeria que soy capaz de convocar es una hilaridad sin pestañas, una música de letrinas, un antiguo burdel con retretes y lejía (en ese antro de las profecías nadie puede entrar sin desechar las letras). Barre mis ojos, cielo, mientras puedas dejar algo de polvo en el camino, o un poco de inconformismo para lamer las estrellas.

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POETÍLICOS

- ¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
- Prefiero la maldad de una mujer, incluso las bondades de una mujer con el mal... ¿De qué sirven los trajes cuando la piel es la medida?
-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.
- ¡Satán jugando a las peponas! ¡Fascinante tentación!

Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.