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Diálogos con Aitor

-Como un fluido por doquier derramado, el señor Tiempo.

-¿El señor tiempo pierde aceite? 

-Y sobre todo pierde líquido de frenos. Por eso al Tiempo no hay quien lo pare, ni quien lo ralentice.

-¿Para qué se quiere un coche parado cuando nos podemos estrellar contra el destino?

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