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Perdóname amada mía, jamás debí alejarme,
con mi partida encontré dos cosas,
mi triste muerte lejos de ti

y la certeza de que la flor más bella que pude encontrar
eres y siempre serás tú.

Te amo.


-Prozac-





-¡Amada! El campo está lleno de flores y nunca fui un caballero. ¿Quién es capaz de aguardar tanto tiempo sin enfriarse, sin resguardarse?

-¡Amado! En tu espera, el esperma ha regado mi parteluz. Nuestro amor es el mismo que el de los maleantes que no dan por perdida la rosa aunque haya gitanos en el castillo. Y, ahora, amor mío, haz soportable esa deshonra como soporto yo tu sombra.

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