Ir al contenido principal
La belleza que hoy desprecia a la inteligencia creativa y soñadora, mañana acabará postrada ante la astucia sin escrúpulos.

García Ginés



¿La belleza despreciándose a sí misma? Comparten la misma voluntad y el mismo lecho y semejan no dormir juntas.

Comentarios

  1. Tienes razón RAUL, la belleza jamás podrá despreciar a la inteligencia creativa porque nace de ella, si lo hiciera renegaría de quien la engendra y la pare... ¿no te suena esto a incesto? jaja y no digamos ya si lo sumamos a tu revoltijo de camas, parece una peli porno de las tuyas jajaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pondremos de director a Ginés, aunque tú nunca aceptes ser la protagonista y la musa de nuestras fantasías... Me seduce que la belleza acabe postrada ante la astucia sin escrúpulos; pero, a ser posible, que nunca se desprenda de su inteligencia creativa y soñadora...

      Eliminar
    2. Es verdad, me sería material y humanamente imposible jajaja soy la cosa más cortada y tímida que hayas visto en tu vida ... me enroscaría en una cortina y no saldría de allí jajaja por otro lado no seas cruel, por qué necesitas ver postrada a la belleza a los pies de la astucia ... a mi me seduce más la idea contraria ¡por una vez! ; )

      Eliminar
    3. María, la astucia no puede vencer nunca, sólo puede derrotarse y caer rendida ante la apabullante ingenuidad. Te empezaré a filmar enroscada en una cortina (mejor que Cleopatra enrollada en una alfombra), pero si sales de "allí" apagaremos todas las cámaras.

      Eliminar
  2. Las astucia es inteligencia y por tanto bella a su manera.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Nos hacemos pródigos a la hora de delinquir la hermosura!

      Eliminar
    2. Nos hacemos pródigos a la hora de delinquir, punto

      Eliminar
    3. Sí, pero es más complicado transgredir el bien para hacer un bien...

      Eliminar
    4. Sí, mucho más complicado.
      La eterna duda compleja, y ninguna de las opciones es satisfactoria del todo.

      Eliminar
    5. Digamos que lo más importante es buscar la satisfacción del otro, más que la nuestra, y ya habremos degustado el verdadero latrocinio...

      Eliminar
    6. Pero eso no deja de ser buscar nuestra propia felicidad, quien así actúa es porque eso le hace sentir bien.

      Eliminar
    7. Sí, no de una forma egoísta, es lo que cabría llamar altruismo del placer.

      Eliminar
    8. Quizá egoismo altruista

      Hacer el bien al prójimo cuando nos causa un perjuicio a nosotros mismos, eso quizá sería altruismo puro.

      Eliminar
  3. Estoy de acuerdo en que la belleza nace de la inteligencia, pero hay personas inteligentes que a veces se dejan deslumbrar por bellezas vacías... es así desde que el tiempo es tiempo y el hombre, es hombre.

    ¡Besicos Raúl! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La integridad es la más deslumbrante de las bellezas...

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

POETÍLICOS

- ¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
- Prefiero la maldad de una mujer, incluso las bondades de una mujer con el mal... ¿De qué sirven los trajes cuando la piel es la medida?
-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.
- ¡Satán jugando a las peponas! ¡Fascinante tentación!

Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.