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Cuando no te quieren y no has hecho nada para merecer el desprecio, lo único que puedes hacer es aceptarlo, ser indiferente o tratar de devolver el golpe, pero siempre con la total ecuanimidad de las bondades que se sirven del despropósito para su crimen.

6 comentarios:

  1. Cuando no te quieren para qué devolver el golpe? Sino te quieren ya habrá quien si...nadie tiene culpa por amar, ni por no amar.

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    1. En algunos casos, golpear y gratificar debería ser de justicia...

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  2. A mi parecer, lo mejor es aceptarlo... ¡pero como cuesta! :(

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    1. Hay un grado de aceptación que nunca se desprende de lo inaceptable.

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  3. No creo en lo que haya que hacer para amar o ser amados, no en lo material. Pero sinceramente nada es gratuito, el ser humano es así, no se da por la nada, aunque pueda haber una mística o un éxtasis y lo conseguido sea etéreo y no material. Pero ha de recibirse algo que provoque el éxtasis, un riesgo, algo también suicida.
    A veces son simplemente diferencias en el amor del vino, en el horizonte, en el escalofrío con el que se carga la pistola. Si se renuncia con el desierto, si no hay romanticismo en la pelea, sino hay nada que valga un abismo, la cabra tira al monte.

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    1. Creo que entiendo al animal libre, lejos de cualquier pastoreo, y en estos momentos me aparto y dejo pacer (soy rudimentario en el dejar). Tus palabras me parecen sinceras y no voy a contrariarlas, porque no son necesarios los contrarios. Se es o no se es y lo demás es inconsecuente.
      En este fragmento me refería a sucesos familiares y a extrañas relaciones entre padres e hijos, nada que ver con la "conjura" entre dos rumiantes que ya lo han dado todo. Del artiodáctilo sólo guardo una sincera gratitud.

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