Archivos del blog

Dejar entrar a la belleza puede ser peligroso e insensato, conducir con ella tan imprudente como una borrachera. Una subida de testosterona provoca más accidentes que el alcohol y una buena racha de estupidez no es aceptable, sobre todo porque se suele ignorar lo importante: el taxista se dejará persuadir por la seducción para no cobrar la bandera. Tampoco hay que ignorar que el romanticismo es el juego más banal que existe y unos ojos pueden matar de suficiencia. Tal vez una mujer que no haga demasiado ruido,  ostentosa para el desconsuelo carnal y el refinamiento del poema, un cielo amado por la literatura, abierto a la bajeza de una libreta, esa sutileza para pasar las hojas humedeciendo los dedos, versos y una canción de Cohen para acabar en las ruedas de los patines.

8 comentarios:

  1. Cómo me gusta Cohen...todo un poeta en su estilo ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Supongo se llenarán los blogs con homenajes

      Eliminar
    2. Te recuerdo claramente en el Chelsea Hotel,
      hablabas tan segura y tan dulcemente,
      mamándomela sobre una cama deshecha
      mientras en la calle te esperaba la limusina.
      Ésas eran las razones y ésa fue Nueva York,
      nos movíamos por el dinero y la carne
      y a eso lo llamaban amor, los del oficio,
      probablemente, aún lo es para los que quedan.
      Pero te fuiste, ¿verdad, nena?
      Sólo le diste la espalda a la gente
      y te alejaste, ya nunca volví a oírte decir:
      «Te necesito, no te necesito, te necesito, no te necesito»,
      mientras todos te bailaban alrededor.
      Te recuerdo claramente en el Hotel Chelsea.
      Ya eras famosa, tu corazón era una leyenda.
      Volviste a decirme que preferías hombres bien parecidos
      pero que por mí harías una excepción.
      Y cerrando el puño por los que como nosotros
      están oprimidos por los cánones de belleza,
      te arreglaste un poco y dijiste: «No importa,
      somos feos, pero tenemos la música».
      Y entonces te fuiste, ¿no es así, tía?
      Simplemente, diste la espalda a la gente
      y te alejaste, ya nunca volví a oírte decir:
      «Te necesito, no te necesito, te necesito, no te necesito»,

      Eliminar
    3. Quería a BB y acabó con Joplin

      Eliminar
    4. La seducción de la locura cuando se coge el ascensor de la belleza...

      Eliminar
    5. Sí... Mejor el trago de los perdedores.

      Eliminar