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 Yo era el tipo que le comía la boca, que le apretaba con las manos el culo, que le decía cosas lindas al oído para hacerle cosas guarras allí, en aquel sitio suyo con sabor a papaya.

Billy


¡Papaya! A mi siempre me ha parecido que sabía a chalote porque no me importa demasiado lo de la ducha ni me desagrada el olor fuerte y picante. Reconozco que tengo que ser más delicado y menos explícito en esta materia, supongamos entonces a bicicleta azul, a hembra sobre dos ruedas en un sillín muy apretado mientras se macera el tierno amor.

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