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La mujer del perro se viste con diamantes. ¿Viste los diamantes de la fémina del chucho, con su ojo de porqueriza y su gruñido de arrojo? Sólo tibieza debajo del párpado y una ridícula obsesión por las joyas.

4 comentarios:

  1. Olé la de recursos bien empleados aquí. La aliteración suena como un gruñido gutural, muy de recelo enjoyado.

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    1. La verdadera joya no se recrea con palabras... Zafios recursos para guardar en el joyero!!!

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  2. Si te molestan las joyas de la canina róbaselas, para eso están. Pero después huye, porque es peor la furia a de una damisela despechada

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    1. Todo lo innecesario es molesto a la hora de emprender la auténtica necesidad.

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