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El culo perfecto me insinuó, con un ligero chascarrillo de monja, que no era tiempo para la apariencia y la propensión, sino para la impertinencia y la insinuación.

Comentarios

  1. Todos somos penitentes e impertinentes, como una manera de entender la vida. Necesitamos reeducar la paciencia, pero no en esos cursillos que organiza el hombre, pues él no sabe de tributos. Muchas veces los culos no son sino maneras de no querer ver la realidad: siempre nos queda el aroma de la intransigencia

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    1. La realidad, en los dominios de la espalda, utiliza sus complejas formas de expresión.

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  2. Camino por un sendero lleno de impurezas que voy limpiando cada día… y cada día me intoxico de ellas para purificarme.

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    1. Bienvenido a los inescrutables senderos de las letrinas!!!

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  3. Me ha encantado tu blog, sencillo pero profundo y para leer en cualquier momento...
    Maravillosas intenciones. <3

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    1. Sólo en momentos vagos y dispersos..., casi como llevar condones en el bolso y no tener necesidad de usarlos. Agradezco tu comentario!!!

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POETÍLICOS

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- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
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-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.
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Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.