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Original espíritu el de la siesta de R

Los poetas suelen ser enamorados del dolor, demasiado plenos de ellos mismos y sus quiebros. A veces me preguntó si aman a la persona u al objeto que encumbran, y observados ciertos especímenes diría que prefieren el dolor al olvido, a dar espacio a nuevas oportunidades. No sé, quizás detrás de cada poeta sólo se esconda un cobarde parapetado tras el lirismo de revivir cadáveres.

Josune

¿Es inútil tensar la cuerda del arco sin prever un lugar para la flecha? ¿Y si, de repente, el amor encontrara más vino en el poema que en la copa, más ebriedad en el verso que en el beso, más vicio y levedad en la pluma, más deleite en el presentimiento que en la caligrafía de la piel? ¿Renacer de las cenizas abrasados por un fuego que no quema y agradecer las llamas de la emotividad? De la misma manera que no hay ninguna conciencia en una poesía sin posicionamiento, tampoco en una escritura sin posesión. Si escribimos que sea para anticipar una voluntad, no para escondernos y parapetarnos tras el lirismo de revivir cadáveres.

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POETÍLICOS

- ¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
- Prefiero la maldad de una mujer, incluso las bondades de una mujer con el mal... ¿De qué sirven los trajes cuando la piel es la medida?
-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.
- ¡Satán jugando a las peponas! ¡Fascinante tentación!

Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.