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Alas de Hecatombe

Quedé pillado como una puta de alcantarilla, prendado por el aroma. Eres el poema que regresa del amor y el amor inconmensurable del poema. Eres la burla que ha puesto el destino ante mis pasos, la superación lírica, la superstición de lo sensible en la afabilidad de los nombres. Un simple mortal no puede hacer nada contra la magnitud de los astros, y un cielo anodino y magnífico debe ser desposado por otra vehemencia. La brisa marina es tomada por el ave para alzar el vuelo. ¡Vuela entonces, corazón infranqueable! Sobrevuela la mundanalidad de los escombros hacia la ruina de un paraíso. Yo te amaré, desacostumbrado amor, hasta la noche de los incendios.

5 comentarios:

  1. Endiosada la amada se ensalza en la belleza del poema dejando al enamorado entre la impotencia de no alcanzarla pero entregado a amar y amar

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    1. No sabemos por qué nos ama el poema y dónde empieza el amor y la renuncia. No hay Dioses en esta ecuación, sólo alegorías y fluctuaciones. Nada sobrevive a las rotas promesas ni al cambiante deseo. Los amantes pronto se entregarán a la desidia y al vino de la conformidad.

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    2. El poema deja entrever lo que aprecias, pero no me siento cercano a ese romanticismo; si fuera así habría que apalear a la endiosada y al insulso memo, pues tales criaturas no merecen ningún resarcimiento. Mi idea del amor es mucho más llana y sencilla, carente de especulación y grandiosidad se centra en el recreo de las sensaciones y en compartir un café.

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  2. Para que veas la subjetividad del lector ;)
    Osea que hablas del poema y yo pensé que hablabas de la amada.

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    1. La subjetividad es otro frente dentro del poema. Sandra, por supuesto que hablo de la amada, pero en este caso no hay endiosamiento, y, tal vez, la eternidad de mi amor dure unos ficticios segundos que no se correspondan con la idiosincrasia del poema. De todas formas creo que tu apreciación es la más acertada y yo siempre me salgo por la tangente con mis subjetividades.

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